Vivir de tu Pasión es Posible.

Te acompaño y enseño a montar un negocio congruente con tus valores.

Y tengo una lista a la que envío cada día consejos, tips y reflexiones sobre cómo hacerlo posible. Basados en hechos reales. Si te apuntas, solo pueden pasarte dos cosas y ninguna duele (bueno, no mucho): aprendes o emprendes.

Mi nombre es David Alonso y un día descubrí que estaba harto de vender mi alma por dinero a alguien cuyos valores estaban muy alejados de los míos.

Eso me acabó provocando movidas muy gordas (incluyendo crisis de ansiedad) y que me hiciera preguntas existenciales que nunca me había hecho como: ¿Quién soy? y ¿Para qué estoy aquí?
 
Me sentía vacío por dentro y empecé un camino de autoconocimiento, autodescubrimiento y formación que me llevó a conectarme con algo que nunca antes había sentido:

La pasión por hacer algo que salía de mí, algo que me flipaba y que podía estar haciendo horas y horas sin parar.

Ojo, que sé lo que estás pensando…

Pero no es eso ;).

En mi caso fue el poder ayudar a otras personas a través de una metodología que era bastante novedosa entonces: el coaching.

Y eso que yo, hasta entonces, de eso, nada de nada.

Mi formación convencional fue muy práctica: Licenciatura en Administración y Dirección de Empresas y Máster en Dirección Comercial.

Y desde que tengo uso de razón y pude escoger, siempre estaban las ventas presentes en mis trabajos.

El caso es que en mi última etapa dirigiendo una delegación comercial se repetía la siguiente escena de manera demasiado frecuente:

  • 1. Me subía al coche camino a ver a un cliente.
  • 2. Empezaba a llorar.
  • 3. Aparcaba en la puerta del cliente.
  • 4. Me secaba las lágrimas.
  • 5. Ponía buena cara, iba a ver el cliente, vendía (o no), y vuelta al coche al paso 1.

Eso no era vida. Al menos no la vida que yo quería transmitir a mi hijo recién nacido.

Total, que el 5 de noviembre de 2009 dejo la empresa.

Y el 1 de diciembre ya estaba dado de alta como autónomo sin tener ni idea de cómo iba a sobrevivir económicamente.

Simplemente, seguía mi instinto.

Y fue duro, muy duro.

En la primera gestoría, casi se reían de mí al final de cada trimestre porque no llevaba apenas facturas y me decían que eso no podía ser…

¡No te jode!

Empatía Cero.

La dejé, claro.

Tras año y medio sin saber cómo hacer para vivir del coaching personal de manera decente en una ciudad de 90.000 habitantes, hice lo que tenía que haber hecho al principio:

Buscar quién c*** sabía cómo vivir de esto, contratarle y hacerle caso “a pies juntillas”.

Y empezó a funcionar.

A mi nuevo gestor le llevaba facturas. Pero facturas de ingresos, de verdad.

Y el negocio fue creciendo, y tuve una socia, y montamos una SL y contratamos gente…

Formábamos a profesionales en valores, pero no de los de la bolsa, en valores humanos.

En cómo ser congruente con ellos.

Di cursos presencialmente en países como España, Italia, Perú, Argentina, Ecuador o Puerto Rico. También online, claro.

Un sueño, vamos.

Pero me perdí de nuevo.

Dejé de ser congruente con quién era y me olvidé de mi pasión, a cambio de dirigir mi propia empresa.

Me centré más en facturar que en hacer lo que me gustaba.

Y volví a caer en otra crisis.

Dos años de dudas y malestar, sin saber qué hacer.

Y decidí que tenía que volver al origen.

A hacer las cosas por pasión y con pasión.

Al poder de lo simple.

Y en calma.

A volver a ayudar de nuevo, a mi manera.

Pues de todo eso es lo que hablo en mis emails diarios.

De emprendimiento, de pasión y de valores.

Y de cómo construir un negocio congruente con quién tú eres desde tu pasión.

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